martes, 31 de enero de 2012

Inconcluso

Mis pensamientos se han convertido en flores marchitas que caen y se las lleva el viento muy lejos, apartados de los colores que alguna vez sembré.
Mis pensamientos hablan de arte, arte en blanco y negro, arte que al descender me lleva a los análisis más bizarros y autocompacientes que se cruzan por el espiral que hay en mi mente. Análisis al fin y al cabo. Hablo del fin, hablo de intermedios y de liberación, de gritos y llantos plasmados en papel, lienzos, en fotografías o en una platica que nos conecte con la mirada y nos abrase con un movimiento de cabeza.
Cuando caigo, desde el fondo, solo logro pensar en de lo que debí aferrarme en el trayecto hacia el infierno. Lo consigo y me cobijo en lo irreal, lo experimento y me agrada. Estar en el subterráneo de los más íntimos deseos del espíritu me convierte en un ser poco único e irresponsable. Poseedor de mi propia cruz del que nunca creyó, danzando junto a los que se rieron del "creador". Insisto en permanecer en el inframundo, desde allí hasta el más fatuo pensamiento es una obra maestra.
Somos  los esperanzados de piernas cansadas, los que alguna vez nos arrodillamos frente a un dios inexistente, desesperados, con fe en una falsa jugarreta de velos y túnicas. Somos los que soñamos todas las mañanas con levantar a lázaro, usándolo como ejemplo de la pobreza y desigualdad. Somos nosotros los que movemos nuestros propios templos y pirámides que habitan en los cuerpos ajenos. Somos los que retratamos y conservamos la luz que se posa sobre un bello rostro. Somos los que luchamos mientras estamos sangrando con cientos de puñaladas en la cien. Esos somos, Eso soy. Una desesperada que busca el camino a casa. Que se ha perdido cada vez que es encontrada. Porque aún cuando estoy derrotada, no visto de luto, si no que lo celebro. Estar en un nicho es mi inspiración, desde allí nacerán nuestras mejores obras. Desde allí podremos conocer la verdad.