lunes, 5 de diciembre de 2011
V L P
Vengo del mar, donde la gente es amable y huele a sal, no existen sirenas, ni tritones, ni brujas. Canto en las noches con el oído pegado en las curvas de mi guitarra y fumo mirando cientos de casas de colores.
Veo a lo ojos a la única compañía de la noche mientras me ladra, pareciendo entender lo triste, sola y vacía que me siento. Pienso en ti, en nuestra historia, en que quizás nunca nos quisimos realmente y somos más "felices" de esta manera.
Me duele el alma y no se el porque. Los sueños se me caen a pedazos, extraño la amistad, extraño todo lo que jamás he tenido. Se me rompen las esperanzas y solo tengo conmigo una triste canción.
Los ojos pesan, pero la capucha los cubre. Deseo llorar observando todo desde este lugar, todo lo que anhelo está aquí en donde la vida es tranquila, económica , donde no pago por respirar y menos por caminar.
Te busque mientras llegaba, pues te sentí. Decidí no mirar más y solo me marche, destino; Francia.
Aveces pierdo más de la cuenta y arrastro conmigo la arena en los pies. He corrido descalza por tanto tiempo, y vivido tan cerca del mar que aún no aprendo a nadar. No quise ahogarte, ni lanzarte al sol otra vez. Perdón también he arruinado tu vida. Tengo aroma a cerros, sabor a viento fresco y una mente que postula a ser positiva. Tengo mucho que pensar, pero me he vuelto analfabeta y se me hace difícil expresar lo que no digo.
Duermo al lado de la ventana y veo la luz esconderse entre las sabanas.
Caigo de cabeza a la realidad, y te extraño ,te extraño ,te extraño, te extraño.
