Tienes fuego en tus manos y veneno en tus ojos.
No, no sabes que hacer.
Matas todo lo que tocas. Eres como un niño asustado y aún así finges ser de otro planeta
No, no eres especial.
Lloras como una mujer que ha perdido a su bebe y te extiendes como un tumor cerebral.
Cuestionas al mundo y culpas a lo invisible con tu debilidad.
Te crees capaz de decir Te amo, cuando escupes tu sangre hacía el cielo.
No es despecho, es realidad. De poca utilidad, aléjate y ahogate en tu cobarde miseria.
Solo.